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Mesas de Diálogo y Mesas de Desarrollo: espacios para el ejercicio democrático

El despliegue de la conflictividad social en el país ha generado la necesidad de buscar  mecanismos que vayan más allá de medidas represivas y se apueste por el diálogo para abordar los conflictos. En este contexto es que surgen las Mesas de Diálogo como  espacios de participación ciudadana, en algunos casos formalizados por decisión del Gobierno, en otros, como instancias informales que surgen impulsados por iniciativa propia de los actores directamente involucrados en el conflicto.   

Desde el Estado, a lo largo de estas últimas décadas, las Mesas de Diálogo han ido constituyéndose como mecanismos para abordar el conflicto por parte de los gobiernos de turno, instaladas en la mayoría de casos en situaciones de crisis, sin haber cimentado previamente las condiciones necesarias para llevarlas a cabo y tratar de asegurar desde el principio su efectividad; más bien, al ser instituidas sobre la marcha, casi improvisando, se ha contribuido a la pérdida de credibilidad de estos espacios, la frustración y el descontento de los actores involucrados.  

A partir del reconocimiento de la necesidad de comprender el conflicto social en todas sus dimensiones y la mejor manera de abordarlos, desde la Oficina Nacional del Diálogo y Sostenibilidad (ONDS), se han producido documentos con énfasis en ahondar en su análisis, y de esta manera proponer estrategias para su abordaje y transformación. Es así, que en la edición Nro. 5 del Informe de Diferencias, Controversias y Conflictos Sociales: Willaqniki. Mesas de Diálogo, Mesas de Desarrollo y Conflictos Sociales en el Perú;  se presenta un artículo que refleja la reflexión desde la ONDS, a partir de su experiencia institucional en Mesas de Diálogo, así como, los avances en cuanto a las Mesas de Desarrollo como una iniciativa orientada a la prevención de conflictos con un enfoque basado en el diálogo.  Importante análisis que centra su atención en estos espacios constituidos como las únicas opciones para  buscar salidas a las crisis y generar condiciones necesarias para el desarrollo sostenible en contextos de conflictividad.

El texto desarrolla una mirada panorámica de los orígenes de las mesas de diálogo en el país, los distintos tipos de mesas, su estructura y funcionamiento, la participación del Estado, la dinámica de los actores participantes, las mesas de desarrollo, y para finalizar, un conjunto de conclusiones y perspectivas. El origen de las  mesas de diálogo coincide con la restauración de la democracia, en el año 2001, surgen como parte de la búsqueda de salidas a los altos niveles de conflictividad en un contexto caracterizado por la baja institucionalidad política y estructuras de intermediación ausentes o deslegitimadas. Tienen como propósito,  crear un clima de confianza entre los actores, conocer sus necesidades e intereses y arribar a acuerdos beneficiosos para las partes.

Entre los tipos de mesas que identifica el artículo:

a.      Las mesas de diálogo. Establecidas como un  espacio político donde confluyen los protagonistas del conflicto para solucionar los asuntos conflictivos, conformadas generalmente cuando un conflicto  se encuentra en su etapa de crisis, su constitución se ha venido formalizando por decisiones del Gobierno, a través de Resoluciones Ministeriales, que establecen su formación, integrantes, funciones y plazos de duración. 

b.      Las mesas técnicas. Integradas generalmente por técnicos y especialistas, y tienen como objetivo formular alternativas a los problemas que originaron el conflicto o que son fuente potencial para su desencadenamiento, generalmente su constitución deriva como acuerdo de la mesa de diálogo.

c.      Las mesas de desarrollo. Vinculadas a la estrategia de prevención del conflicto, impulsadas para dar sostenibilidad y monitoreo de los acuerdos arribados, se plantean ante la identificación de las limitaciones que tienen las mesas de diálogo. Pueden participar, líderes sociales, autoridades, funcionarios, técnicos, entre otros a decisión de las partes. Su objetivo es estudiar la problemática de un determinado ámbito, discutir soluciones, canalizar inversiones o intervenciones del Estado y aportes de las empresas privadas. Se desarrolla en el marco de una perspectiva de desarrollo integral que aborde los problemas de fondo, trascendiendo a los temas de coyuntura.

Con relación a la formalidad de estos espacios, sin desconocer su legitimidad, en la actualidad no existe un marco normativo y legal único, se reconoce que cada caso conflictivo tiene dinámicas propias,  tiempo y actores, no tienen un protocolo establecido y su conformación es variable. Cuando  el Gobierno  decide formalizarlas se elabora un reglamento para su operación  donde queda estipulado su funcionamiento, roles de los actores y procedimientos para establecer acuerdos.

La  ONDS reconoce que las Mesas de Desarrollo se presentan como una alternativa para avanzar en las políticas de diálogo,  para fortalecer la presencia del Estado y crear un clima de confianza que consolide la gobernabilidad. Importantes reflexiones a considerar para comprender que las  mesas son espacios que han cobrado legitimidad ante el agotamiento de los canales formales de participación ciudadana, no son solo herramientas para prevenir y gestionar conflictos, constituyen también un ejercicio de democracia, contribuyen a la gobernabilidad democrática y al fomento de la participación ciudadana.