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Tía María: ¡Muy fácil! La chica no quiere

Hoy día se decidió finalmente suspender la audiencia pública para el proyecto Tía María en la provincia de Islay, Arequipa. ¡¡¡Qué buena decisión!! La escalada del conflicto crecía con el paso del tiempo y ya se contaban con dos heridos producto de los enfrentamientos entre los movilizados y la Policía Nacional.

 
Esta situación conflictiva me hace recordar numerosas conversaciones entre empresas mineras y comunidades para explicar el tipo de relación de aspiran tener al usar como metáfora al matrimonio. “En todo matrimonio hay diferencias” dicen unos, otros señalan “pero no por eso nos vamos a maltratar”. Los argumentos persuasivos para solucionar los problemas entonces recaen en ideas como “tenemos que comunicarnos mejor”, “no debemos decirnos o hacernos cosas que nos hieran”, “tenemos que dialogar para resolver nuestras diferencias” o “reconozcamos nuestro errores”.
 
En el caso de Tía María recordemos que estamos muy lejos de que haya matrimonio, al menos por el momento, aunque actores como el Frente de Defensa Ambiental de Cocachacra estarían muy complacidos de no saber nada sobre la minería. Preferiría entonces en este caso utilizar la metáfora del enamoramiento.
 
Y en el enamoramiento el proceso fundamental recae en la fase de la seducción la cual está muy verde en Islay. Es más, al parecer se ha truncado con la consulta vecinal que dijo NO a la Minería en Cocachacra el pasado setiembre y convirtió lo que parecía ser una posibilidad económica interesante para la región en una gran frustración para el seductor, la empresa Southern Peru Copper Corporation (SPCC) y las autoridades del sector. La situación se torna dramática para esta empresa que “no contaban con la astucia” de esta decisión y había planificado iniciar operaciones a fines del 2011. Por más esfuerzos que ha realizado para seducir a la chica ―la población de Islay y en especial la de Cocachacra― a través de talleres informativos informando sobre las bondades del proyecto: que ya no extraerá agua de la capa freática sino que “sembrará agua” a través de represas o que implementaría otra opción vía la desalinización del agua que obtendrá del mar, ¡nones!, la chica no quiere.
 
Lo sorprendente en este proceso de seducción es que parecía que se quería que la chica se case con el seductor este 19 de abril. Es más parecía que el personal del Registro Civil y el Alcalde juntos ya se han movilizado en favor del seductor y querían que de una vez por todas se liguen en solemne matrimonio. Uso esta metáfora asociando lo que ― “sin querer queriendo”― se vino percibiendo de las declaraciones de la Autoridad Nacional del Agua y del Ministerio de Energía y Minas al pronunciarse últimamente a favor de los argumentos del seductor: “El proyecto no va utilizar ni una gota del agua del subsuelo del Valle del Río Tambo porque va a crear su propia agua” e insistiendo en la realización de la audiencia pública sobre el proyecto el lunes 19 siguiente en Islay.
 
Probablemente el proceso de seducción se hubiera concretado si en su oportunidad ―segundo semestre del 2009― la SPCC hubiera manifestado desde un inicio que se construirían represas o desalinizaría el agua de mar sin afectar el caudal de los ríos que son usados por los agricultores locales, y la ejecución de acciones dentro de una política comunicacional que favorezca la construcción de confianza con la susodicha.
 
¿Qué hay manipulación política? ¿Infiltración de terceros nacionales o internacionales para que el proyecto no salga? No lo vamos a discutir en este momento. Lo que era evidente es que en este contexto electoral “subirse al caballo” político electoral ―jockeying― para ganarse algunos votos es algo totalmente previsible e insistir en el matrimonio ahora era darle en la yema del gusto a algunos intereses políticos.  No era la oportunidad adecuada para hacer audiencias pues.
 
Lo fundamental ―por más poco enfoque de género que tenga esta nota― es que la chica no quiere, no vale la pena forzarla y menos persuadirla con el registrador civil ni el Alcalde al costado para que se case. Ya dijo que NO y lo hizo públicamente con toda su familia, esto en alusión a la consulta vecinal del año pasado.
 
Quizás habría que revisar el libro “El arte de la seducción” para obtener algunos tips básicos para construir un mejor relacionamiento con la comunidad, teniendo muy en claro que dados los acontecimientos al final podemos llegar a la misma conclusión: “La Tía no quiere”