Las fuertes corrientes migratorias internas hacia las ciudades, el crecimiento desordenado de éstas y la falta de institucionalidad para organizar estos procesos y atender los problemas sociales que esta situación genera, han causado el colapso de las ciudades. Se han sobrepasado las capacidades para proveer adecuada infraestructura y servicios básicos. En este tipo de contexto de carencias básicas emergen grupos juveniles que ante la falta de oportunidades, así como de canales de expresión en la búsqueda de su identidad individual y colectiva, realizan distintos tipos de actividades orientadas a satisfacer esas necesidades. Muchos de los jóvenes terminan formando parte en pandillas juveniles que realizan actividades ilícitas y violentas, generando conflictos y problemas de seguridad ciudadana.

Nuestro trabajo en este ámbito está orientado al fortalecimiento de capacidades para la resolución pacífica de conflictos de comunidades educativas (alumnos, profesores y padres de familia), así como de jóvenes en situación de riesgo, pandillas, municipalidades, serenazgo, policía y organizaciones de la sociedad civil. De esta manera buscamos generar espacios de diálogo para el acercamiento, la restitución de vínculos de confianza, la reflexión y el aprendizaje mutuo, a partir de lo cual generar un lenguaje constructivo común, así como construir propuestas y ejecutar actividades colaborativas que promuevan la seguridad ciudadana en la comunidad desde una lógica de Cultura de Paz.

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