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El diálogo como herramientra de la democracia
Creemos en el diálogo democrático como un enfoque, un método y un código de conducta sin el cual la democracia pierde su significado. No hay democracia sin diálogo.

En los últimos meses hemos vivido en el país una enorme polarización relacionada al proceso electoral, que es el reflejo de una ya instalada tendencia en nuestra sociedad a ubicarse en posturas extremas frente a diferentes temas (ej.: enfoque de género, fenómeno migratorio, derechos humanos, modelo económico, ideología política, entre otros). La polarización es un fenómeno muy presente en nuestra dinámica social, donde la tendencia a conformarse -de manera más o menos balanceada- dos posiciones opuestas frente a determinados temas o asuntos viene acompañada de esterotipos, etiquetas negativas, actitud de rechazo, descalificación y hostilidad creciente hacia la otra postura, así como de una pérdida de capacidad para identificar matices en dichos asuntos, o posturas intermedias, resaltando casi exclusivamente los extremos, creándose falsas dicotomías. Es como un mundo en blanco y negro, sin grises, con posturas aparentemente irreconciliables: o somos de izquierda o somos de derecha; o somos parte de la “ideología de género” o somos “pro familia”, o somos “pro mercado” o somos estatistas, o somos “pro vacuna” o somos “anti vacuna”.

Surge como cierta tendencia tribal a escuchar y vincularnos sólo con quienes piensan o sienten como nosotros en determinados asuntos, a simplificarlos y no complicarnos, por lo que la capacidad de análisis crítico y de considerar diferentes perspectivas y fuentes de información para entender esos temas en toda su real complejidad deasparece.

A la polarización le subyacen vivencias emocionales intensas, donde el miedo es un actor protagónico, especialmente el temor que nos genera lo distinto a nosotros, y es expresado muchas veces en distintas formas de violencia (verbal, psicológica, física, etc.), y amplificado por la actual situación de riesgo e incertidumbre producto de la pandemia, y su impacto en lo económico y lo social. Todo esto debilita las condiciones para escucharnos, reconocernos, intercambiar visiones y construir consensos que permitan cambios profundos en nuestra sociedad, y es sin duda alguna una amenaza para la democracia, y para la convivencia en general (en las familias, en las relaciones amicales, en las comunidades, en los espacios laborales, etc.).

Este fenómeno también está presente en otras sociedades del mundo y con mucha intensidad desde hace algunos años, por lo que su abordaje se convierte en un enorme reto global en aras de una convivencia pacífica y constructiva que busque el bienestar y desarrollo integral de las personas.

Por eso, es importante y responsable pensar en algunas acciones que nos permitan salir gradualmente de esta dinámica no constructiva y poco saludable. Y el primer paso es entender y reconocer nuestras propias visiones y acciones potencialmente polarizantes.

Debemos observar y reconocer nuestros propios sesgos, nuestra propia tendencia a centrarnos en ciertos aspectos y cierta perspectiva en torno a un tema o asunto, y buscar comprendernos antes que juzgarnos. Este primer paso debe llevarnos luego a aproximarnos y escuchar a personas que tienen una forma de pensar diferente a la nuestra, a entender de dónde parten sus sesgos y perspectivas, y encontrarles sentido. Eso no significa estar de acuerdo con ellos, pero sí nos permitirá conocer y reconocer una lógica distinta a la nuestra. Y significa convertir nuestras conversaciones con ellos en diálogos genuinos, transformadores, productivos, donde busco realmente escuchar empática y resputosamente, y asertivamente ser escuchado, y aprender algo de aquella experiencia y del otro. Las ideas pueden confrontarse y debatirse, pero este debate será realmente constructivo si es precedido por una genuina comprensión de la perspectiva del otro, y esta solo puede darse en un intercambio dialógico. Así, el debate puede pasar de ser una confrontación de ideas a convertirse en un intercambio que supere la dicotomía, disipe la incertidumbre e identifique opciones distintas y satisfactorias para todos.

Asimismo, es también necesario recurrir a fuentes de información diversas, y no solo a aquellas que comparten nuestra perspectiva, que nos dicen lo que queremos escuchar. La búsqueda selectiva de información confirmatoria de nuestra opiniones y creencias debe ser gradualmente reemplazada por una consciente actitud de apertura que acepta y busca comprender otras visiones y por tanto recurre a diferentes fuentes.

Por otro lado, no podemos dejar de ver en todo este fenómeno la importancia del rol de los medios de comunicación, que suelen reforzar la polarización resaltando mensajes desde una perspectiva, o simplemente desinformando. Los medios deben centrarse en brindar información veraz y balanceada, desde distintas fuentes y posturas, que permita a las personas tener una visión general de un tema y de los argumentos desde cada una de las posturas existentes.

Y en líneas generales, lo que se necesita para superar la polarización es promover cohesión social, cuya base es la confianza entre las personas y grupos. Por ello se debe aprovechar cada espacio de encuentro formal e informal para impulsar el diálogo, la escucha respetuosa y sincera, y la realización de actividades conjuntas hacia objetivos comunes que permitan gradualmente restablecer la confianza; en el actual contexto de pandemia, las actividades de apoyo a personas en situación de vulnerabilidad pueden ser ocasiones para vincularnos, reconocernos, actuar en conjunto y quebrar gradualmente los muros que la polarización produce. Una mejor convicencia social es una condición clave para salvaguardar y fortalecer nuestra democracia.

Creemos en el diálogo democrático como un enfoque, un método y un código de conducta sin el cual la democracia pierde su significado. No hay democracia sin diálogo.

Diálogo democrático es el mejor antídoto contra la polarización, posibilita el reencuentro de tod@s en la creencia que lo más importante es escucharnos respetuosamente, entender la validez del punto de vista del otro y propiciar el cambio positivo de actitudes y comportamientos.

Fecha: 
Viernes, 09 Jul 2021