• contacto@prodialogo.org
  • (51-1) 444-0448

Comunicados

Conflictos y catástrofes

Luego de haber experimentado el sismo del pasado 15 de agosto y ver impactantes imágenes del dolor de la población del sur del país, así como las respuestas que hablan favorablemente de nuestra condición ciudadana, noto también algunas cuestiones comunes entre los efectos de las catástrofes y aquellos relacionados al manejo constructivo de conflictos.

En principio, no es sino hasta que experimentamos un punto de quiebre o situación de crisis, derivada de una catástrofe o conflicto, cuando empezamos a notar cambios personales que nos ayudan a dar solución a estas situaciones. Lo acontecido el pasado 15 ha generado tal trauma en la población que posteriormente ha aflorado una marcada solidaridad y generosidad entre nosotros. Nos hemos olvidado por un momento de lo que nos separa y nos hemos avocado a ayudar, buscando aminorar el sufrimiento de los directamente afectados. Nos hemos visto por un momento todos identificados a favor de una solución de los problemas. Pareciera ser que requerimos de un shock externo o interno para que aflore ese cambio que genera respuestas positivas ante los retos que plantean estas situaciones.

De otro lado, estos eventos críticos tienen la capacidad de hacernos ver que tenemos más en común de lo que pensamos cotidianamente. En tiempos de conflicto como de catástrofe nos damos cuenta de lo importante que es mantener una buena relación con los demás. Mucha gente piensa “pude haber sido yo” y se vuelca a ayudar. Otros se dicen “ahora yo ayudo y ma?ana más tarde, alguien me ayudará”. Estas ocasiones nos sirven para revalorizar la reciprocidad tan característica de sociedades colectivistas donde las redes sociales son fundamentales. Las catástrofes al igual que los conflictos nos ayudan a vernos como lo que en esencia somos: seres humanos en convivencia permanente. Eso nos devuelve la actitud de mirar al otro rehumanizándolo, incrementando nuestra capacidad de ponernos en el lugar del otro.

Los conflictos como las catástrofes también nos hacen revalorizar nuestros vínculos. Lazos quizás débiles o enconados entre amigos, vecinos y familiares se han reestablecido porque en tiempos de crisis como en conflicto debemos ayudarnos y reforzar nuestros vínculos. De igual modo, nos sentimos tocados por un enemigo común y eso nos cohesiona como colectivo, y borramos momentáneamente las escisiones que puedan haber existido en un afán de crear mayor fortaleza para afrontar la situación crítica.

Finalmente, los golpes que da una crisis o un conflicto ponen a prueba nuestra resiliencia, esa capacidad casi sobrehumana de sobreponernos a situaciones traumáticas, sacando aprendizajes y revirtiendo emocionalmente una situación que es vista como funesta y convirtiéndola más bien en una oportunidad para fortalecernos, avanzar y aprender.

Que este quiebre emocional producido por el sismo de 7.9 grados sea una razón para mantener entre nosotros esa atmósfera de mancomunidad que aún existe, y que, lamentablemente, suele estar tan ausente en la interacción de muchos grupos y personas.

Lima, 30 de agosto de 2007

Ivan Ormachea Choque

Director Ejecutivo

ProDiálogo, Prevención y Resolución de Conflictos

www.prodialogo.org

iormachea@prodialogo.org

Compartir:

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter

Publicaciones

Pensando la escucha

Por César Bedoya G. Pensar la escucha implica ir un poco más allá de lo que el sentido común le asigna a esta acción. Va

Una semblanza personal de Baltaco

Escrito por: César Bedoya G. A Baltaco lo conocí subiendo unas escaleras. A boca de jarro me preguntó si ya había acabado con mis volcanes.