La Mesa de Diálogo por la Salud Ambiental y Laboral de La Oroya y la Recuperación de la Cuenca del Río Mantaro está conformada por más de 150 organizaciones. Sin distinción agrupa entre sus miembros a instituciones de la Iglesia Católica y Presbiteriana, del Estado, la sociedad civil y la cooperación internacional junto a los gobiernos regionales, provinciales y distritales, colegios profesionales, universidades e institutos de investigación, asociaciones de productores agropecuarios, organizaciones de base, e incluso, medios de comunicación regionales y nacionales.
El objetivo que reúne a todas estas instituciones es bastante claro: mejorar las condiciones de vida de la población de la región Junín, que sufre las consecuencias de la contaminación producida por las operaciones mineras, y promover un modelo de desarrollo que tenga en cuenta la protección de la salud y el medioambiente.
Para lograr este objetivo, la mesa ha planteado un proyecto maestro denominado “Mantaro Revive”, ejecutado por Cáritas Huancayo y financiado por el Fondo Italo Peruano, que considera como componentes el monitoreo ambiental de agua, aire y suelos, la asistencia complementaría en alimentación, salud y educación ambiental, y el fortalecimiento de la mesa de diálogo y promoción de la corresponsabilidad social y ambiental.
Como parte de este último componente, Caritas Huancayo viene ejecutando, con el apoyo financiero de Catholic Relief Services (CRS), el proyecto “Incidencia en Políticas y Cultura de Paz” que busca empoderar a la Sociedad Civil para vigilar las políticas e inversión pública para la protección la salud y el medioambiente, y construir Mesas de Diálogo provinciales que hagan posible la articulación de visiones entre el Estado, las empresas y la comunidad.
Es en este contexto que ProDiálogo realizó el taller introductorio “Resolución de Conflictos y Negociación” en el cual participaron integrantes de CRS, miembros de ONGs, líderes locales y autoridades de las localidades de la cuenca del Río Mantaro. El objetivo de este proceso introductorio, de tres jornadas de duración, fue que los participantes conozcan las herramientas básicas para la resolución de conflictos y negociación constructiva, de modo que puedan utilizarlas en su contexto específico, tanto al interior de sus respectivas organizaciones como en los entornos sociales en los que se desenvuelven.
“Los participantes demostraron gran interés por el enfoque que compartimos y las herramientas que utilizamos”, comenta Gustavo Moreno, coordinador de capacitación de ProDiálogo. “Además, se identificaron los problemas y conflictos socioambientales en la zona, lo que permitió realizar ciertas distinciones conceptuales y aclarar el panorama”, añade.
La actividad de capacitación ha sido recibida como un punto de partida para empezar a afinar un enfoque y discurso común para el manejo y transformación de los conflictos presentes en el ámbito.
“Es oportuno que este enfoque y discurso sean reforzados permanentemente por el equipo ejecutor del proyecto en cada una de las siguientes actividades siguientes”, recomienda Moreno. “Es en el proceso de formación de un espacio cuando el uso de una metodología adecuada causa mayor impacto y resulta más duradera”, puntualiza.