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Comunicados

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Sobre el conflicto relacionado al proyecto minero Conga

Ante los acontecimientos sobre el conflicto relacionado al proyecto minero Conga, se viene impulsando un proceso de diálogo que convoca al Gobierno Nacional, a las autoridades y organizaciones de Cajamarca, el cual desde un punto de vista técnico aún requiere de esenciales elementos para que este sea un diálogo genuino, razón por la cual creemos conveniente brindar algunas sugerencias para reforzar y asegurar que las conversaciones se orienten hacia tal fin, transformando así constructivamente las relaciones entre los actores involucrados y se contribuya a dar salidas democráticas a la crisis que actualmente vienen afectando la tranquilidad, la paz y la gobernabilidad del país.

 

1. En principio, para que el diálogo fluya se requiere una minuciosa planificación del mismo, lo cual es especialmente necesario en contextos de alta complejidad. Esto significa partir por considerar al diálogo más que una suma de reuniones, como un proceso que debe contar con condiciones de base que las partes en el mismo plano de igualdad definan ―antes de los encuentros cara a cara― tales como: el objetivo del proceso, los principios que deben guiarlo, la información que se requiere para que el intercambio sea constructivo, quiénes deben de participar, los roles que deberían tener, los terceros imparciales como los facilitadores o mediadores que podrían ayudar, la forma en que se tomarán las decisiones, las reglas de la conversación, la agenda de temas a tratar y la forma de asegurar el cumplimiento de los acuerdos, entre otros puntos.

 

2. En ese sentido, si bien el Gobierno Nacional puede ser el actor encargado de impulsar este proceso de diálogo, el diseño y la implementación del mismo es responsabilidad de todas las partes. Un proceso de diálogo genuino exige que las partes -directamente o con la ayuda de terceros- se pongan de acuerdo previamente sobre cómo se organiza el proceso, cómo será la gestión del mismo y cuál será el rol que cada actor tendrá en él.

 

3. Los procesos de diálogo genuino se basan en la inclusión de todos los actores de interés. Es sano para todo proceso de construcción de consensos, dar cabida a los representantes de la empresa y a los líderes sociales y gubernamentales que protagonizan la situación de conflicto para que sean copartícipes del proceso, y que a través de su participación evidencien cuáles son las distintas agendas, ya sean estas legítimas o no. Además se requiere, desde un inicio, que se defina su condición y acreditación de mutuo acuerdo. Excluir a algún actor con capacidad de influenciar la dinámica del conflicto puede poner en riesgo, a la larga, el proceso al eventualmente ser cuestionada su legitimidad. El proceso mismo es el marco adecuado para clarificar quienes están contribuyendo al dialogo de buena fe.

 

4. El propósito principal de un proceso de diálogo genuino es propiciar el acercamiento entre las partes confrontadas a partir de lo cual ir generando bases de confianza, promover el aprendizaje mutuo entre ellas y contribuir a que se escuchen mutuamente con el fin de entender el punto de vista del otro. La lógica del diálogo propicia así la búsqueda de un terreno común, a partir del reconocimiento de las agendas legítimas de las partes, y el cambio del "lenguaje del conflicto" de uno poco constructivo a otro constructivo. Sólo de esta manera las partes se sentirán auténticamente atendidas en sus legítimos intereses y necesidades, podrán madurar y acercar puntos de vista, para en un segundo momento entrar a una fase propiamente de negociación, que en la medida de lo posible se oriente en atender las necesidades legítimas sin entraparse en posiciones o exigencias maximalistas de uno y otro lado. Lamentablemente existe una lista grande de supuestos procesos de diálogo inadecuadamente diseñados y administrados que han generado mucha frustración, desprestigio del diálogo y no han contribuido a lograr estos efectos tan importantes para transformar conflictos y las relaciones entre las partes. Esto último debe evitarse cuanto antes.

 

5. En cuanto a las herramientas a ser utilizadas en procesos de diálogo ―como el peritaje internacional sobre el EIA del proyecto minero Conga― para discutir aspectos técnicos determinados, se requiere que todas las partes definan previamente y por consenso absoluto cuál es el propósito, las condiciones y las tareas que deberán realizarse para implementar estas herramientas como criterios objetivos que ayuden a una salida dialogada al conflicto. Caso contrario, se corre el riesgo de reavivar el conflicto por desconocimiento de los resultados obtenidos y desprestigiar al mecanismo como metodología de aplicación a casos similares en el futuro.

 

El caso Conga se convertirá en un precedente crucial de experiencias de diálogo para el abordaje de conflictos socioambientales en el país y cómo el Gobierno Nacional se conducirá frente a ellos. Hacemos votos para que finalmente el proceso de diálogo que busca promoverse en Cajamarca sea gestionado de tal forma que pueda canalizar adecuadamente las demandas de todos los actores, transformando este conflicto en una oportunidad en favor de contribuir a la cultura de paz y la gobernabilidad democrática del país.

 

Lima, enero de 2012

ProDiálogo

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